El compromiso de la UANL con las artes escénicas se refleja en la calidad de las obras que presenta en sus espacios; prueba de ello es Kingo Nonaka, la historia de un joven migrante japonés en México. La pieza es una producción de Máquinas Biológicas y los 250 mil.
En el marco de la cartelera cultural universitaria del 17 al 19 de abril, se presentó la obra Kingo Nonaka, una pieza inspirada en la juventud de un personaje migrante japonés que supera retos y adversidades durante su trayecto como migrante en México durante la época revolucionaria.

La pieza es una producción de Máquinas Biológicas y los 250 mil; la dramaturgia es de Ana Lucía Ramírez y David Colorado; y la dirección está a cargo de Paulina de León. Kingo Nonaka debutó en el Teatro Espacio Rogelio Villarreal en la Facultad de Artes Escénicas UANL.
Para la adaptación a la obra, se presenta a Kingo como un pequeño huérfano que huye de Japón hacia México con el sueño de convertirse en samurái y detener al «hombre de los lentes oscuros». En su camino, emprende un viaje fantástico donde conviven las culturas de Japón y México.
El argumento está basado en la historia real de la vida de Kingo Nonaka, nacido en Fukuoka, Japón, en 1889. Con 16 años, llegó a México en 1906 junto a una oleada de más de ocho mil 400 compatriotas, quienes, según censos de la época, ingresaron al país por el puerto de San Benito en Chiapas.
David Colorado señaló que el relato de Nonaka permite analizar fenómenos actuales como la migración forzada y la vulnerabilidad de las infancias porque son temas que requieren una mirada empática.
“Queríamos crear una historia que fuera inspiradora y que despertara la curiosidad sobre nuestra propia historia multicultural.
“Me parece fundamental hablar del tema de las infancias vulnerables y de los niños en condición migrante, utilizando el teatro como una herramienta divertida pero poética para mostrar que el verdadero poder reside en sanar el mundo”, señaló.

Entre origami y samuráis
Con la dirección de Paulina de León, la obra utilizó una propuesta visual inspirada en el origami y materiales reciclables como símbolos nipones. El escenario se configuró como una caja en blanco, donde el movimiento corporal de los samurais y la iluminación narraban la historia.
La producción utilizó como matriz narrativa el teatro de carpa. Bajo este esquema, un grupo de actores viajantes narran e interpretan las aventuras de Kingo, logrando que un elenco de cuatros actores construya un universo entero mediante el constante cambio de roles.
Antes de su etapa revolucionaria, Nonaka trabajó como enfermero en el Hospital Civil de Ciudad Juárez, Chihuahua. Fue en este contexto donde se unió a la sección de sanidad del grupo maderista y, más tarde, en la División del Norte junto a las tropas de Pancho Villa.
Sobre la evolución del protagonista y su decisión de abandonar la lucha armada, la directora Paulina de León comentó sobre el mensaje de paz que se buscó transmitir a los asistentes durante las funciones.

“
En principio busqué que fuera un personaje que a pesar de las vicisitudes que iba enfrentando todo el tiempo, tuviera una vulnerabilidad. Se viera como un personaje muy empático, muy vulnerable, y como niño, fuera vulnerable y siguiera siendo infante. Y él es la historia, es la historia del héroe.
Paulina de LeónDirectora escénica, actriz y bailarina
“Quise que el personaje fuera encontrando escena con escena una fuerza interior y que pudiera realzarse al final con esta batalla, pero que al último renunciara a la violencia; cuando por fin captura al personaje antagónico, él dice: ‘Yo no creo en la violencia’, y le entrega su espada a Pancho Villa”, detalló.

Potencia actoral
El elenco estuvo encabezado por Vivian Oviedo (Kingo), acompañada por Diego de Lira, quien interpretó a Chinwon y al general cucaracha. Andrea Cortés dio vida a Chío, mientras que el dramaturgo David Colorado personificó a la maestra Petra y otros soldados.
La fuerza de la puesta recayó en la versatilidad de los intérpretes, quienes asumieron múltiples personajes a través del cuerpo y la voz. Esta dinámica permitió que el relato transitara de forma ágil entre distintas atmósferas sin necesidad de grandes cambios escenográficos.
La parte sonora se llevó a cabo en tiempo real por Pedro de la Mar. Esta propuesta de música en vivo permitió que la obra conectara con jóvenes audiencias.
Kingo Nonaka destaca por su versatilidad ya que se ha presentado tanto en teatros convencionales y foros independientes, como en escuelas y plazas al aire libre. Gracias a esta capacidad de adaptación en diversos espacios; guion y dirección, el mensaje de paz y no violencia alcanza a varios sectores de la población.

Elenco Kingo Nonaka
Vivian Oviedo (Kingo)
Diego de Lira (Chinwon, general cucaracha, abuelo, soldados)
Andrea Cortés (Chío, soldados)
David Colorado (maestra Petra, soldados)
Pedro de la Mar (música en vivo)
Producción: Máquinas Biológicas, Los 250 mil
Dirección: Paulina de León
Dramaturgia: Ana Lucía Ramírez y David Colorado
Asistente de dirección y producción: Eslí Cortés
Diseño sonoro y musicalización: Pedro de la Mar
Diseño y realización de vestuario: Jazmín Aldaz
Dirección de arte y escenografía: Karina Siller
Diseño de iluminación: Paulina de León

